SATISFACCIÓN
Se mira en el espejo y ve una mujer madura, de cabello
cano brillante y esponjado, sus ojos cafés brillan pues en ellos se
refleja la alegría, de piel morena, algo rolliza de baja estatura y para esa ocasión
tan especial, se vistió con un traje sastre azul marino y una blusa estampada
en tonos rosas, (su color favorito), zapatillas de tacón bajo y sus piernas
cubiertas con medias de color natural.
Se contempla con
agrado usa poco maquillaje, le gusta su reflejo, se sonríe y se abraza
seguramente es por la felicidad, orgullo y la satisfacción por saberse como una
mujer y madre que supo ser compañía y guía de su hijo, aunque el camino, no fue
fácil.
Madre soltera, que
sale desde temprano a trabajar, regresa a casa a continuar con los quehaceres
de la casa, la comida, los trastes, limpiar la cocina, lavar ropa, vigilar a
los chicos que hagan la tarea, comprarles lo necesario, acostarse muy tarde,
levantarse de madrugada, todas las eventualidades que tuvo que resolver,
alegrías, enojos, decepciones, congojas, frustraciones y días en los que no
sabia que hacer, que actitud tomar, que difícil tener que ser guía y no saber
que camino seguir.
Ve los años
recorridos y se agolpan los recuerdos al lado de su hijo, lo vislumbra desde
pequeñito, cuando piso la guardería y que vaticinó, “mi hijo está destinado a
lograr grandes cosas”.
Ahora en su
graduación, lo ve guapo y en el lugar de los triunfadores, siente una emoción
que le hincha el corazón y le inunda los ojos de lágrimas cuando escuchó el
nombre de su hijo, que con orgullo recibió su diploma y con una gran sonrisa se
dirigió hacia ella para plasmar ese momento en una foto.
Es por eso que se
mira con agrado y piensa que después del todo el camino recorrido esa luz que
brilla dentro de ella, irradia e ilumina el sendero de sus seres amados y que
ha cosechado lo que sembró.
De mi autoría ´mng*
21/08/2024

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